Desgarbado
El adjetivo desgarbado, de acuerdo a la definición mencionada en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), se refiere a la carencia de garbo. Este término (garbo), por su parte, puede aludir a la buena disposición y estructura del cuerpo, a la gracia o a la gallardía.
Por ejemplo: “De chico era algo desgarbado, pero en mi adolescencia comencé a ir al gimnasio y desarrollé una buena musculatura”, “Las cámaras de seguridad registraron a un joven desgarbado en la escena del crimen; los investigadores están tratando de identificarlo”, “El actor sorprendió por su aspecto desgarbado en el estreno del filme”.
La idea de desgarbado suele vincularse a individuos que son delgados, con una contextura física poco desarrollada. Por lo general se trata de personas altas cuyo peso es bajo en relación a su estatura.
Alguien desgarbado puede cambiar su fisonomía realizando ejercicio físico para ganar masa muscular y modificando su dieta. De este modo, con la asistencia de un preparador físico y de un nutricionista, es posible que deje de ser desgarbado. De todos modos, el concepto de desgarbado no se asocia necesariamente a personas con problemas de salud o con algún tipo de desequilibrio orgánico.
Otro uso de la noción se relaciona con una postura encorvada o displicente. Un hombre que camina bien erguido, con la frente en alto, no es desgarbado, sino todo lo contrario. La postura corporal está atada a las características físicas de cada ser humano, pero también tiene vinculaciones con la actitud del sujeto.