Desbastar
El verbo desbastar alude a eliminar las fragmentos más bastos o groseros de aquello que se pretende labrar o perfeccionar. La noción también puede referirse en un sentido más amplio a reducir, gastar o minimizar una cosa.
Es importante no confundir desbastar con devastar. Este segundo término (devastar) hace mención a destruir o arrasar algo. Por otra parte, palabras como debastar o desvastar no existen y no deben ser empleadas. Expresiones como “El carpintero aseguró que se encargaría de debastar la madera” o “Voy a desvastar la pieza con ayuda de la máquina rebajadora” son incorrectas.
Retomando la idea de desbastar, se trata de la acción que desarrollan quienes trabajan con maderas, piedras y otros materiales para dejarlos más suaves y prolijos. Para desbastar, se necesitan distintas herramientas.
Es posible desbastar con una escofina, por ejemplo. Esta herramienta consta de un mango de plástico o de madera y de una espiga o punta de acero que dispone de dientes. Al pasar la escofina por la madera, se logran arrancar astillas pequeñas e imperfecciones: es decir, se consigue desbastar el material.
Cuando se necesita desbastar un metal, se puede recurrir a una lima. Este instrumento cuenta con una superficie estriada que alisa y desgasta la superficie por la cual se frota.
Con un martillo y un cincel, por otra parte, se desbastan diversos materiales. Para esto, se debe apoyar el cincel sobre el objeto y luego golpearlo cuidadosamente con el martillo. El acto de desbastar se realiza gracias al filo de su boca.