Citologia

La citología es la especialidad de la biología que se dedica al análisis de las células (la unidad fundamental de un ser vivo con capacidad reproductiva independiente). El concepto también se utiliza como sinónimo de citodiagnóstico: el proceso de diagnóstico que se realiza en base al estudio de células y su resultado.

Citología

Los citólogos, por lo tanto, investigan y estudian todo lo referente a la estructura, la bioquímica y la fisiología de las células, ya sea que estén en condiciones normales o que se encuentren en un estado patológico. Cuando la citología se orienta a células en estado normal, se enmarca en la biología celular; si está centrada en células que atraviesan alguna patología, forma parte de la llamada citopatología.

Además de la especialidad y del proceso diagnóstico, se llama citología al material que se extrae para su estudio, a los métodos utilizados para dicha extracción y al documento que presenta los resultados del análisis en cuestión.

La citología exfoliativa consiste en recolectar las células que se obtienen a partir de un raspado manual (exfoliación mecánica) o de un desprendimiento espontáneo del cuerpo (exfoliación espontánea). La citología interventiva, por su parte, implica una intervención en el cuerpo, como una punción con aspiración mediante una aguja.

Una de las pruebas citológicas más frecuente es la citología vaginal, citología cervical o prueba de Papanicolaou. El médico, mediante un raspado, recolecta células de la vagina, el cérvix y el endocérvix. Estas células son analizadas para detectar eventuales anomalías que pueden contribuir a diagnosticar el cáncer de útero.

En cada país, e incluso en cada institución médica, las recomendaciones referentes a esta intervención pueden ser diferentes. Por lo general, se indica la citología vaginal una vez que hayan pasado tres años de la primera relación sexual, en mujeres que ya hayan superado los 21 años de edad y, aunque esto no es igual en todos los países, se aconseja repetirla como mínimo cada tres años.

CitologíaSi los resultados más recientes no son del todo satisfactorios o si la paciente posee ciertos factores que la vuelvan especialmente propensa a desarrollar tumores, se recomienda la citología vaginal con una mayor asiduidad. Por otro lado, cuando se dan plazos de cinco años o más entre un control y otro, algunas clínicas consideran necesario realizar dos con distancia de un año, y luego volver a la frecuencia de una cada tres años.

De modo similar, existen ciertos puntos a tener en cuenta para saber cuándo no hacer una citología vaginal. Por ejemplo, se recomienda no llevar a cabo este procedimiento en personas que aún no han cumplido los 21 años de edad, independientemente de haber tenido relaciones sexuales. Las razones de este requisito tan particular son básicamente dos: por un lado, no es nada común el cáncer de cérvix en mujeres tan jóvenes; es muy normal que a esa edad la citología advierta ciertas alteraciones que luego desaparezcan de manera espontánea.

Las mujeres que aún no hayan mantenido relaciones sexuales tampoco deben someterse a esta prueba, ya que por lo general el cáncer de cuello de útero se asocia casi siempre a una infección que solamente se adquiere por medio del coito. El virus responsable de tal infección es el del papiloma, y no puede ingresar en el organismo por otra vía.

La edad avanzada es otro de los factores determinantes para limitar la realización de la citología vaginal: por lo general, los especialistas están de acuerdo en que las mujeres mayores a los 65 años no lo necesitan, siempre que hayan tenido uno cada tres años en la última década; de todos modos, esto se debe evaluar en cada caso particular, especialmente si todavía llevan una vida sexual activa.

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