Cadera
El vocablo griego kathédra, que puede traducirse como “trasero” o “asiento”, derivó en el latín cathedra, que a su vez se convirtió en el latín vulgar en cathegra. Esas son las raíces etimológicas de cadera, un término que se utiliza para nombrar a las partes de la pelvis que sobresalen a los costados del cuerpo.
Se llama pelvis a la región corporal de los animales mamíferos que está compuesta por los huesos coxales, el coxis y el sacro, en el sector inferior del tronco. A esta estructura se la conoce como pelvis ósea: la cintura pelviana, por su parte, es el sector que está involucrada en la articulación de los miembros inferiores.
Esto hace que, en muchas ocasiones, se le diga cadera a la articulación entre el tronco y las extremidades inferiores. Esta parte del cuerpo también tiene la función de soportar el peso.
Por ejemplo: “Me caí en la calle y me duele la cadera”, “El accidente le provocó al joven la fractura de su cadera”, “Mi abuela se dislocó la cadera y está hospitalizada”.
Por lo general las caderas son estables y fuertes: no se lesionan con facilidad. Sin embargo, un impacto violento o un uso excesivo en actividades deportivas pueden generar diversas lesiones, como fracturas, dislocaciones y distensiones.
Ante un daño en la cadera, el médico puede indicar diversos tratamientos, como reposo con suministro de fármacos o una cirugía. Incluso es posible reemplazar la cadera por una prótesis artificial.
Como el sector que sobresale del cuerpo, a las caderas se les atribuye una importancia estética en el caso de las mujeres. El tamaño de las caderas o su movimiento, en este marco, se asocian a la sensualidad.