Cache

El concepto de caché, que procede del vocablo francés cachet, puede utilizarse de distintas maneras. La primera acepción que menciona el diccionario de la Real Academia Española (RAE) alude al dinero que se le paga a un artista o a determinados profesionales por realizar una presentación o un trabajo.

Caché

Por ejemplo: “Pensábamos contratar a una banda estadounidense para el cierre del festival, pero el caché era muy elevado”, “Aún no acordamos el caché del cantante”, “El entrenador aceptaría rebajar su caché para continuar en el club”.

Un grupo de rock, por citar un caso, cobra un caché para actuar en vivo. También perciben un caché los presentadores de televisión y los directores técnicos de fútbol, entre muchos otros trabajadores.

Caché, por otra parte, puede usarse como sinónimo de elegancia o refinamiento: “Será una fiesta con mucho caché”, “El salón aún conserva su caché”.

Caché además puede ser una conjugación de cachar: un verbo que refiere a atrapar, agarrar o conseguir algo: “¡Te caché! ¡Vi cómo tomaste las galletas del frasco!”, “Caché a Nina besándose con Pablo”, “Todavía no lo caché, pero ya se va a descuidar…”.

En el terreno de la informática, por último, se denomina caché a una memoria temporal de rápido acceso que almacena los datos que fueron procesados de manera reciente.

Si bien el diccionario de la Real Academia Española se indica que el término caché debe escribirse con tilde, por tratarse de una palabra aguda terminada en vocal, es común encontrarla sin tilde en libros de informática, dado que la utilizan como un anglicismo; en estos casos, se debe escribir en cursiva (cache) como cualquier otro término de origen extranjero.

Esta memoria caché funciona como un búfer. Al acceder a un dato por primera vez, el sistema realiza una copia en el caché. De este modo, los siguientes accesos se hacen a esa copia para ahorrar tiempo.

CachéSi bien en cuanto a la tecnología no hay mucha diferencia entre la memoria caché y la principal del sistema (es decir, la memoria RAM), la primera tiene mucha menos capacidad y permite un acceso considerablemente más rápido. Precisamente por este último aspecto es que su precio es muy elevado, y por eso no se utiliza en grandes cantidades; para hablar en términos más específicos, mientras que los ordenadores actuales suelen contar con un mínimo de 16 GB de memoria RAM, sus procesadores no alcanzan los 30 MB de memoria caché (nótese que 1 GB es 1024 MB, por lo cual la diferencia es abismal).

Dado que la memoria caché es tanto más pequeña que la principal, sobra decir que no es posible almacenar todos los datos de un programa actual en ella (no olvidemos que algunos suelen requerir varios cientos de megabytes para su ejecución, cantidad que supera la capacidad de la memoria caché decenas de veces). Por esta razón, el microprocesador almacena en ella tan sólo los datos que necesitará usar con mayor frecuencia, dejando la memoria RAM para el resto.

Uno de los secretos de la velocidad de acceso que puede ostentar la memoria caché por sobre la principal es su ubicación: los fabricantes de procesadores la colocan junto a ellos, mientras que la memoria RAM se debe instalar manualmente en la placa base, a varios centímetros del procesador y su rendimiento depende en parte de la velocidad de los componentes que la conectan con él.

Dado que el microprocesador hace una copia de ciertos datos en la memoria caché la primera vez que accede a ellos, cuando necesita volver a leerlos los busca allí antes que en la memoria RAM; si los encuentra, entonces puede trabajar con mucha más eficiencia.