Burbuja Inmobiliaria

En la economía de una nación se produce una burbuja cuando hay un incremento sostenido en el nivel de precios de un activo económico. De esta manera, cuando el precio de la vivienda sube de manera desmedida durante un periodo, mucha gente cree que el precio no dejará de incrementarse y esto va generando una efervescencia económica conocida como burbuja inmobiliaria.

Este fenómeno genera una falsa percepción social, pues parece que el precio de la vivienda no puede descender. Como se sabe, toda burbuja puede explotar en cualquier momento y la inmobiliaria también.

La burbuja inmobiliaria en España explotó en el contexto de la crisis económica mundial iniciada en 2008

En 1998 el gobierno de José María Aznar puso en marcha una nueva ley de suelo. Según esta ley el mercado de suelo se liberaba y esta circunstancia incrementó el volumen de terreno urbanizable en todo el territorio nacional.

La idea de esta liberalización era simple: al aumentar el terreno urbanizable, el mercado del suelo crecería notablemente para los empresarios de la construcción y esto desembocaría finalmente en un mayor volumen de viviendas construidas, lo cual generaría puestos de trabajo y de esta manera la economía en general mejoraría en su conjunto. Esta idea inicial se cumplió y se tradujo en un crecimiento económico y, paralelamente, en una fuerte creación de empleo en el sector de la construcción.

En este contexto muchos españoles compraron viviendas porque entendían que era una buena inversión y, de hecho, popularmente se hablaba de «invertir en ladrillo».

Una de las consecuencias de todo ello fue el aumento de los precios de la vivienda y el incremento del precio del suelo

En este sentido, en al año 2005 en España se construían más viviendas que en el conjunto de la Unión Europea. En aquellos momentos se hablaba del milagro económico español y se vivía una etapa de esplendor. Por entonces fue cuando la burbuja inmobiliaria se encontraba en su etapa álgida.

El precio de la vivienda se disparó, pero este incremento no fue acompañado de un aumento de los salarios. Por otra parte, los bancos impulsaron una política de créditos a la vivienda muy arriesgada y rebajaron las exigencias para conceder créditos.

En el año 2007 la deuda de las familias y del estado se había incrementado notablemente y cuando comenzó la crisis económica mundial originada en EEUU los bancos españoles dejaron de prestar dinero, los inversores dejaron de comprar deuda y el consumo de los ciudadanos se desplomó. En ese momento estalló la burbuja inmobiliaria y la crisis económica se agudizó todavía más.

Consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria en España

Su estallido desencadenó una serie de graves problemas: desahucios por el impago de la cuota hipotecaria, despidos masivos en el sector de la construcción y muchas personas tenían una vivienda que no podían pagar porque se habían quedado sin trabajo.

Fotos:Fotolia – peshkova – kaliantye

 
 
 

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