Astenia

Lo primero que hay que hacer para conocer el significado del término astenia es descubrir su origen etimológico. En este caso, podemos establecer que se trata de una palabra que deriva del griego, concretamente es fruto de la suma de dos elementos de dicha lengua:
-El prefijo “a-”, que puede traducirse como “sin”.
-El sustantivo “sthenos”, que es equivalente a “fuerza”.
Partiendo de eso podemos establecer que significa “sin fuerza” o “debilidad”.

Astenia

El vocablo llegó a nuestra lengua como astenia. El concepto se emplea en el terreno de la medicina para nombrar a la situación que atraviesa una persona cuando, por cansancio, apatía u otra causa, carece de energía.

Puede considerarse que la astenia es un síntoma de diferentes problemas de salud. Se trata de una sensación de debilidad, que puede ser física y/o psicológica y que afecta principalmente a los individuos que tienen más de veinte años y menos de cincuenta.

La astenia puede tener múltiples causas. El desarrollo de una actividad cotidiana muy intensa, la depresión o un trastorno del sueño son motivos funcionales que pueden provocar la aparición de astenia.

También pueden producirse causas orgánicas que deriven en la astenia, como el hipotiroidismo, la glucólisis, la enfermedad celíaca y la anemia. Incluso una intoxicación, una infección y hasta los cambios hormonales que provoca el embarazo están en condiciones de generar una astenia.

Entre los síntomas de la astenia se encuentran la fatiga, la sensación de agotamiento, la ausencia de motivación y los problemas de memoria y de concentración. Por otra parte, la persona afectada puede perder el apetito y sufrir inconvenientes en su vida sexual por la ausencia de deseo.

A diferencia de la fatiga común, la astenia no se revierte solo con descanso. Como muchas veces aparece asociada a una enfermedad (como el cáncer, la tuberculosis o la mononucleosis, entre otras), para revertirla es necesario tratar el mal principal ya que ése es su origen.

Partiendo de todo lo expuesto, tenemos que subrayar la existencia de lo que se conoce como astenia primaveral. Como su propio nombre indica, se refiere al cansancio, a la fatiga, a la falta de energía e incluso a los problemas de sueño que presentan muchas personas cuando se produce el paso de la estación de invierno a la de primavera.

La subida de las temperaturas, el cambio de hora, la mayor cantidad de horas de luz o lo que es el incremento de la presión atmosférica son algunas de las situaciones que traen consigo que se padezca la citada astenia primaveral.
Para poder hacerle frente a la misma, se recomienda llevar a cabo los siguientes consejos:
-Practicar ejercicio de manera frecuente.
-Mantener horarios de sueño y de comida regulares.
-Llevar a cabo una buena hidratación diaria, bebiendo entre 1,5 y 2 litros de agua.
-Seguir una alimentación sana, completa y equilibrada donde estén muy presentes las frutas y las verduras.
-Descansar todo lo que sea posible, especialmente por la noche.

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